Históricamente, los unitarios y los universalistas eran Iglesias protestantes liberales. En la actualidad, los unitarios de algunos países se definen todavía como una Iglesia, pero la evolución que se ha producido, sobre todo en los países anglosajones, sugiere que las antiguas denominaciones ya no sirven para definir un movimiento de las características del unitarismo.
Podemos decir que el movimiento unitario universalista es un conjunto de congregaciones religiosas liberales locales, agrupadas libre y democráticamente en asociaciones de ámbito nacional e internacional, y unidas por una tradición y un nombre común. Cada grupo local puede autodefinirse como prefiera, sea como iglesia, sociedad, comunidad u otros.
Lo que podemos afirmar sin la menor duda es que no se trata de ningún grupo sectario o destructivo. Los unitarios universalistas son reconocidos como un grupo religioso legítimo por las Naciones Unidas, las facultades de religión de las principales universidades y los organismos humanitarios e interreligiosos de todo el mundo. Nuestro movimiento, que se basa en la libertad de conciencia individual, la forma de gobierno democrática de nuestras agrupaciones y nuestra tradición abierta y liberal, no responde a ninguna de las características que los expertos en fenómenos sectarios atribuyen a esa clase de grupos.
Muchos unitarios son seguidores de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, sobre todo en la Europa del Este, mientras que en otros países, como Estados Unidos o Canadá, se han convertido en una corriente minoritaria. Por otra parte, las iglesias católicas y protestantes generalmente no nos consideran cristianos porque no creemos en Jesucristo como "Dios y Salvador". De todas maneras, los unitarios universalistas estamos presentes en el movimiento ecuménico, aunque a menudo las iglesias sólo nos autorizan a participar como meros observadores.
Los unitarios universalistas no imponemos ningún tipo de "examen" sobre las creencias religiosas de las personas antes de permitir su ingreso en nuestras congregaciones.
Históricamente, los unitarios surgieron del rechazo del dogma de la Trinidad, pero un examen más profundo de lo que realmente propugnaban nuestros antepasados no era si tal creencia es cierta o no, sino que afirmaban el uso de la razón, libre e individual, y sin estar sometida a autoridades eclesiásticas, en asuntos de religión. Ésa es la base histórica de nuestra fe.
En nuestras congregaciones coexisten diversas maneras de entender aquello que es lo más Sagrado de la existencia. Hay personas que lo definen en términos tradicionales como Dios. Otros prefieren hablar de la unidad del universo, de la Vida o simplemente de lo más noble de la naturaleza humana. Otros se remiten simplemente a la frase "Dios es Amor" sin pretender hacer teología sobre ella.
Podemos decir que los unitarios universalistas creemos en un universo regido por una Unidad fundamental, que le da sentido y coherencia, y de la que formamos parte. En este sentido, rechazamos ver la existencia como algo caótico y absurdo. Ahora bien, el nombre y la descripción que demos a esa Unidad última de lo existente, es asunto de la libertad de cada individuo.
La idea de que Dios y religión van inseparablemente unidos es relativamente nueva en la historia de las religiones y va ligada a las tradiciones monoteístas occidentales (Judaísmo, Cristianismo, Islam). En Oriente hay tradiciones religiosas que podemos definir como agnósticas, como el Budismo, o donde los dioses juegan un papel poco relevante, como en el Shintoísmo o el Taoísmo.
Los unitarios universalistas creemos que la religión y la espiritualidad se refieren a aquello que es de última y fundamental importancia, a la experiencia más profunda de lo que significa existir, estar vivos, tener conciencia y dar sentido a nuestras vidas.
Cada persona que es miembro de una asociación unitaria universalista es libre de tomar sus propias decisiones sobre si existe una vida ultraterrena. Hay UUs que creen en la Reencarnación, otros tienen creencias similares a las del Cristianismo clásico sobre la subsistencia del alma, y otros piensan que la muerte es el fin natural y definitivo de todos los seres vivientes sin esperar que exista nada más allá. En general, los UUs pensamos que es en esta vida donde podemos dar sentido y marcar la diferencia para construir un mundo más feliz, sin esperar hipotéticas recompensas ultraterrenas. Por eso, a veces se dice que los UUs "creemos en la vida ANTES de la muerte".
Los unitarios universalistas hemos defendido siempre la separación total y absoluta entre Iglesia y Estado. Las confesiones religiosas tienen derecho a expresar sus puntos de vista en la sociedad y a orientar a sus propios fieles, pero es preciso mantener la estricta secularidad del Estado y evitar todo tipo de confesionalidad o adoctrinamiento impuesto a la población. Por otra parte, los poderes públicos deben garantizar la libertad religiosa y de culto de todos sus ciudadanos, en un espíritu de pluralismo y tolerancia de la diversidad, sin favorecer ni marginar a una religión o iglesia en particular sobre las demás. Éstas son las garantías fundamentales de una sociedad libre y democrática.
Pensamos que la sexualidad es un aspecto que forma parte integral de la experiencia humana. La expresión de la sexualidad debe vivirse con naturalidad y basándose en el respeto mutuo. Creemos que las relaciones sexuales entre adultos, que sean respetuosas de la libertad de los participantes, no deben estar sometidas a ningún tipo de represión o censura religiosa o social. Nuestras congregaciones están abiertas a todas las personas, indistintamente de su orientación sexual. Las asociaciones unitarias universalistas están a la vanguardia de la defensa de los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, a vivir y expresar su orientación sexual y a gozar de los derechos que la sociedad ha otorgado tradicionalmente en exclusiva a las parejas heterosexuales. Asimismo, los materiales educativos sobre sexualidad publicados por los unitarios universalistas invitan a los jóvenes, adolescentes y adultos a descubrir y desarrollar su sexualidad de forma natural y responsable, incluyendo la utilización de los métodos anticonceptivos según los criterios científicos y médicos.
Pensamos que el aborto es un tema delicado, que suele despertar reacciones apasionadas en favor y en contra, y que por ello debe intentar tratarse de forma racional y responsable. Los UUs defendemos el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo sin la interferencia de las autoridades políticas o las confesiones religiosas, y con las debidas condiciones sanitarias. Aunque cada persona puede tener su propia opinión personal sobre la legitimidad moral del aborto, cada mujer debe tener el derecho y la posibilidad real de elegir de acuerdo a su propia conciencia.
Cada congregacion es autónoma y está gobernada por sus propios miembros. El presupuesto se aprueba y se financia principalmente por las contribuciones directas de los miembros de la congregación (mediante cuotas como cualquier otra asociación), aprobadas en asamblea general pública y democrática.
Las asociaciones nacionales funcionan como federaciones de congregaciones y se financian por las contribuciones de las congregaciones miembros de forma proporcional a su tamaño, más los fondos de inversión que puedan haberse creado (de carácter transparente y de acuerdo a principios éticos) y donaciones individuales voluntarias.
Los UUs pensamos que aquello que nos une es mucho más importante que lo que nos separa. Estamos unidos por la libertad de conciencia, por la libre y responsable investigación de la verdad, por el crecimiento espiritual basado en la apertura a las distintas corrientes espirituales, filosóficas y sociales del mundo. Por una religión renovada, centrada en la persona y no en los dogmas. Queremos construir comunidades de esperanza y amor, de bienvenida y de acogida, donde las personas se sientan respetadas y valoradas por sí mismas y no por su adherencia a un determinado credo.